
domingo, septiembre 11, 2005
Las fiestas de San Mateo siempre han significado para mí un balance... yo siento octubre como enero y septiembre como diciembre... una nochevieja de diez días. Siempre, todos los años ocurre lo mismo, el reencuentro con capítulos que creías pertenecían al pasado, la despreocupación posterior a los exámenes (auque éste año todavía me queda uno :S), la sensación de que algo termina para dar paso a un nuevo capítulo cargado de incertidumbre... el azúcar de las caipiriñas se mezcla con el de los cafés a medianoche y a fuerza de escucharlo una y otra vez consigues escuchar una canción entera de reggaeton sin arrugar la nariz...(pero sigues con las manos en los bolsillos para no salir corriendo detrás de tus propios pies...jaja).En un rincón de un pub musicalmente mediocre (pero donde no ponen reggaeton) descubres que quien creías olvidado resulta estar más presente que aquel otro a quien habías incorporado al argumento de tu cuento como máximo protagonista sin estar segura de que pudiera representar bien el papel... sólo por esa manía tuya de que todo necesariamente tiene que encajar... y si no consigo armar el puzzle, yo misma hago la pieza que falta... sin darme cuenta de que la correcta está debajo del sofá. Todo ésto después de dos días... no sé cómo acabaré la noche del 21... ( jaja....)
1 comentario:
At lunes, septiembre 12, 2005 11:23:41 AM, Baba-Sule said…
no he terminado un puzzle en mi vida.
nunca ha encajado nada, y menos ahora.
al menos tienes dos piezas para un hueco. o eso entiendo
imagina tener más huecos que piezas..terrible.
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