
Innobrable para algunos, esperado para otros y popular para la mayoría, lo cierto es que en la víspera de esa particular fecha aprobecho para reflexionar sobre unos datos que me han alegrado y a la vez conmovido acerca de todo ese fenómeno al que unos llaman amor y otros comparan con un transtorno con fondo químico, muy alejado de argumentos de melodramas de sobremesa.Lo más preocupante, a mi parecer, es que esos datos vienen a confirmar lo que llevo pensando hace tiempo y esta coincidencia no es similar a la supuesta revolución estética que ya hace tiempo comenzó Espinete y que comenté en el post anterior.
Resulta que según este señor, Lauren Slater, eso a lo que mundanamente se le llama "amor" no es más que un transtorno obsesivo-compulsivo consecuencia de un incremento de los niveles de dopamina. Este proceso lo genera la "novedad" (ya lo decía mi hemano, <> ) . El caso es que este fenómeno tiene efectos similares a estados agudos de ansiedad, lo que resulta en cierto modo perjudicial para el organismo de perdurar mucho tiempo. Es entonces cuando, a no ser que intervenga el efecto calmante de la oxitocina (presente por ejemplo en miembros de parejas de hace ya largo tiempo y que aunque no mantienen la euforia del primer día les unen otro tipo de emociones), se acaba el "amor".
Nunca me había creído eso de "tener química", y por otra parte tampoco estoy segura de creerme del todo lo que acabo de escribir... pero aunque no me enorgullezca, tengo que admitir que me hubiera gustado terminar diciendo eso de:"... fueron felices y comieron perdices".


1 comentario:
Hola lau:
Sabia q eras una chica lista, q leias y que rompiendo la excepción, eres una rubia inteligente. Te veo por clase. Te has planteado estudiar comunicación audiovisual?, creo que te pega.
bss
Publicar un comentario