lunes, febrero 20, 2006
lunes, febrero 13, 2006
Bombones de dopamina

Innobrable para algunos, esperado para otros y popular para la mayoría, lo cierto es que en la víspera de esa particular fecha aprobecho para reflexionar sobre unos datos que me han alegrado y a la vez conmovido acerca de todo ese fenómeno al que unos llaman amor y otros comparan con un transtorno con fondo químico, muy alejado de argumentos de melodramas de sobremesa.Lo más preocupante, a mi parecer, es que esos datos vienen a confirmar lo que llevo pensando hace tiempo y esta coincidencia no es similar a la supuesta revolución estética que ya hace tiempo comenzó Espinete y que comenté en el post anterior.
Resulta que según este señor, Lauren Slater, eso a lo que mundanamente se le llama "amor" no es más que un transtorno obsesivo-compulsivo consecuencia de un incremento de los niveles de dopamina. Este proceso lo genera la "novedad" (ya lo decía mi hemano, <> ) . El caso es que este fenómeno tiene efectos similares a estados agudos de ansiedad, lo que resulta en cierto modo perjudicial para el organismo de perdurar mucho tiempo. Es entonces cuando, a no ser que intervenga el efecto calmante de la oxitocina (presente por ejemplo en miembros de parejas de hace ya largo tiempo y que aunque no mantienen la euforia del primer día les unen otro tipo de emociones), se acaba el "amor".
Nunca me había creído eso de "tener química", y por otra parte tampoco estoy segura de creerme del todo lo que acabo de escribir... pero aunque no me enorgullezca, tengo que admitir que me hubiera gustado terminar diciendo eso de:"... fueron felices y comieron perdices".
domingo, febrero 05, 2006
Revolución pijamil

No siempre es fácil que las reivindicaciones sean atendidas, y mucho menos aún cuando se trata de alguna de la índole de la que yo hice. Después de cuien fines de semana maldiciendo los tacones de más 3 centímetros, incluso el rímel, propuse la idea de cambiar por completo los conceptos estéticos triunfantes hasta el momento en cuanto a complementos femeninos. A pesar de tratarse de algo aparentemente absurdo, lo cierto es que la idea cobró alguna que otra adepta, auqnue, claro está, sin ninguna manifestación pública.
Soy de las partidarias de la naturalidad, de lo espontáneo... de que me conozcan en mi "hábitat" natural para evitar posteriores decepciones...:) (aunque claro está, a veces termino recurriendo a según qué artificios... como todas). Y qué hay más natural, más personal y más cómodo... ¡que un pijama! Sí, sí, "ríanse, ríanse, pero funciona", que diría alguno. La prenda iría complementada con unos estupendos playeros a la libre elección del cliente (porque las zapatillas de andar por casa romperían con la armonía "casual-elegancia").
Bueno, ahora al margen de toda la cantidad de chorradas de las líneas anteriores (aunque la idea en sí fue verídica), esta mañana he encontrado la prueba escrita que recupera mi singular diseño. En un artículo de un suplemento de prensa, he leído que el último grito en Estados Unidos es combinar el pantalón del pijama (sí, incluído el del estampado de Mickey Mouse que traes puesto), con el resto de indumentaria habitual.
Así, desde esta mañana he vuelto a obsesionarme con la idea de que mi casa es nuevamente objetivo de una red de espionaje que, después de haber estado grabando las frases de mi padre a lo largo de los últimos 30 años para más tarde venderlas a los guionistas de "Los Serrano", ahora soy blanco de su próxima operación.
Qué pena no haber patentado antes la idea... ... mecachis...
xD
jueves, febrero 02, 2006
Estandarización sentimental

No siempre se comprende el auténtico significado de lo utópico… creo que el verdadero sentido radica más allá de lo iluso o el mero optimismo… va más lejos de todo esto y de todo lo demás. Es un término empapado de connotaciones y subjetivismo.
Parece que afloran últimamente condecoraciones a soñadores, pero todas en la misma línea, prevaleciendo el paralelismo a la originalidad, eso que precisamente otorga a la palabra su verdadero sentido. Lo que en su día resultó absurdo, pasó a ser ilógico, para más tarde convertirse en ingenioso, sentimental y por ultimo “rentable”. En repetidas ocasiones esos dos últimos términos aparecen unidos… supongo que es evidente que inmersos en la automatización, cualquier viso de humanismo da juego.
Tengo la impresión de no ser la única que ha sentido una punzada en el estómago al comprobar como lo que una vez generó ese sentimiento mágico e infantil, de repente ha proliferado en los medios para alimentar a un público “facilón”. Rompe la concepción que tenía de todo, una interpretación singular, personalizada de la realidad, que de pronto alguien se ha permitido propagar como estándar. Quizás la equivocada es una, confiando en que las sensaciones eran personales e intransferibles…posiblemente habiéndome provisto de esas doctrinas generalizadas… y comprendiendo ahora que no se es tan diferente como se cree… lamentablemente.
A pesar de todo sigo reivindicando la privacidad de las ideas, ese silencio que las convierte en singulares, en brillantes, que las hace únicas… hasta que uno siente la necesidad de revelarlas (asumiendo el riesgo de que terminen por sistematizarse).
Parece que afloran últimamente condecoraciones a soñadores, pero todas en la misma línea, prevaleciendo el paralelismo a la originalidad, eso que precisamente otorga a la palabra su verdadero sentido. Lo que en su día resultó absurdo, pasó a ser ilógico, para más tarde convertirse en ingenioso, sentimental y por ultimo “rentable”. En repetidas ocasiones esos dos últimos términos aparecen unidos… supongo que es evidente que inmersos en la automatización, cualquier viso de humanismo da juego.
Tengo la impresión de no ser la única que ha sentido una punzada en el estómago al comprobar como lo que una vez generó ese sentimiento mágico e infantil, de repente ha proliferado en los medios para alimentar a un público “facilón”. Rompe la concepción que tenía de todo, una interpretación singular, personalizada de la realidad, que de pronto alguien se ha permitido propagar como estándar. Quizás la equivocada es una, confiando en que las sensaciones eran personales e intransferibles…posiblemente habiéndome provisto de esas doctrinas generalizadas… y comprendiendo ahora que no se es tan diferente como se cree… lamentablemente.
A pesar de todo sigo reivindicando la privacidad de las ideas, ese silencio que las convierte en singulares, en brillantes, que las hace únicas… hasta que uno siente la necesidad de revelarlas (asumiendo el riesgo de que terminen por sistematizarse).
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